Salud y Discapacidad *

 

lunes, septiembre 21, 2009

Un mito, la accesibilidad para las personas con discapacidad

escrito por Susana Rodríguez

viernes, 18 de septiembre de 2009

Leticia tiene 24 años de edad, por estar sometida a un estrés muy fuerte en su trabajo sufrió un par de embolias en menos de un mes, eso le provocó la parálisis de la mitad de su cuerpo y por ende está en una silla de ruedas que quizá sea temporal. Los espacios para estacionamiento de discapacitados están bloqueados, no todas las banquetas tienen rampas, atravesar una avenida es una acción temeraria, por su discapacidad se quedó sin trabajo y todas las noches sale a vender cajas de cerillos pintadas por ella misma, nunca antes se imaginó las dificultades que vive una persona con discapacidad.

Afortunadamente se recuperó, volvió a caminar, pero desde entonces ella no invade espacios de estacionamiento para discapacitados, es una maestra en el manejo de la silla de ruedas, pero también se cuestiona porqué las autoridades no han pensado un poco en las dificultades de una persona que un día tiene todas las capacidades de movilidad, al día siguiente ya no y eso le limita su capacidad de movimiento.

En Aguascalientes, comentó Marco Antonio Haro y José Carlos Rangel personas con discapacidad y se han enfrentado a la imposibilidad de hacer algún trámite o acceder a un espacio público porque no existe forma de subir a un segundo piso o como en la biblioteca Torres Bodet, donde por el rehilete no pueden entrar las sillas de ruedas y la puerta de un costado no la pueden abrir.

En la mayoría de los edificios públicos no hay acceso para discapacitados y donde los hay están obstruidos o simplemente no están adecuados para que entren todo tipo de sillas de ruedas, así no se puede hablar de accesibilidad porque en todo caso es un esfuerzo por mitad. Para Marco Antonio Haro, más allá del tiempo que una persona discapacitada pueda tardarse en entrar a un espacio o moverse es el riesgo que esto significa, su silla de ruedas o sus bastones son su único sostén y una caída, como para cualquier otra persona, podría llegar a ser mortal o cuando menos muy peligrosa.

La falta de accesibilidad les ha negado la entrada a edificios públicos, empresas, escuelas, espacios recreativos o donde hay actividades culturales y estas son cuestiones que están marcadas dentro de la ley de integración social y productiva de personas con discapacidad, hay varios apartados donde se marca que la disponibilidad de los espacios es un requisito para su desarrollo integral.

Haro recordó el caso de la rampa de acceso que instalaron para subir el Centro Comercial El Parián, que en la parte alta tiene un batiente que impide el acceso de las sillas de ruedas, sin embargo la justificación para no hacer el cambio necesario fue que no le convenía a los comerciantes porque finalmente las personas con discapacidad con realmente pocas. Otro caso del que ellos tuvieron conocimiento fue el de un niño en una secundaria al que le negaban el acceso porque el salón estaba en una segunda planta y él traía silla de ruedas.

Otro de los fenómenos que ellos denunciaron fue la falta de cajones de estacionamiento disponibles para las personas con discapacidad, en el caso específico de los que se encontraban sobre la calle Juan de Montoro, que luego se destinó para un tranvía turístico y ahora es para los diputados, los automóviles de los medios de comunicación o algún influyente que sí pueda convencer al agente de tránsito de que nada pasa si sólo se entretiene cinco minutos, pero no para las personas con discapacidad que tanta dificultad tienen para moverse.

“Nosotros no queremos que nos tengan consideración o lástima simplemente que nos den los derechos que nos corresponden y nos ayuden a tener un mejor acceso para desarrollarnos”.

Eso sin contar que ellos no sólo hablan de personas con discapacidad sino también de los adultos mayores que en su gran mayoría tienen limitada la movilidad por la edad y sus problemas de salud, lo que ellos buscan no es ser prepotentes o arbitrarios, sino más bien que las personas sean conscientes de que ellos también pudieran ser discapacitados y no necesitan serlo para entender.

Finalmente Marco Antonio Haro señaló que no todo es negro en esta historia de discapacidad, ellos por su cuenta han aprendido mucho para encontrar la forma de valerse por sí mismos, agradeció a los taxistas que en ocasiones los apoyan y a todas las personas que sí se solidarizan y son conscientes de que la discapacidad no es propia de un tipo de personas exclusivamente, cualquiera está expuesto.

http://lajornadaaguascalientes.com.mx/

 

 

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