Salud y Discapacidad *

 

lunes, septiembre 07, 2009

Discapacitados o héroes

TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

TODOS los días, por las cercanías de mi casa, un chico discapacitado con el pelo rizado y su pareja de cabello suelto, haciendo a la vista de todos un enorme esfuerzo, caminan en lo que puede ser el equivalente a un kilómetro y medio hasta la parada de guaguas. Viven en el extremo sur de Santa Cruz y se ve que se incorporan a un trabajo o a algún tipo de actividad; van de la mano siempre en actitud de ayuda mutua, y yo, que me fijo mucho en las cosas, puedo proponerlos directamente a una medalla al mérito humano.

La existencia es un hilo de circunstancias dadas y méritos posibles en la que todos tratamos de subsistir. Muchos arrastramos lo que creemos con nuestras cruces y nos quejamos continuamente de esto y aquello cuando, a poco que miremos a nuestro alrededor con un poquito de corazón, haríamos bien en callarnos la boquita como los últimos de la fila.

La anestesia que ha sido aplicada a la mayor parte de la sociedad, que vive actualmente con la saliva pegada a la garganta, no permite que realmente nos demos cuenta de nuestra pequeñez de merecimientos ante toda esa gente que, por motivos de discapacidad física o mental, no puede ni competir en este mundo de estampidas bestiales. Son los verdaderos héroes del silencio, y en estos tiempos de carreras aún acometen sus días a días con toda la ilusión y fuerza de los titanes.

La canción dice: "Tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor; el que tenga esas tres cosas, que le dé gracias a Dios". La salud es lo primero.

Es una patología con posibles secuelas como la invalidez, las minusvalías o las deficiencias, sensoriales, físicas o psíquicas de todo tipo. A lo peor no soy capaz ni de definirla con corrección, pero pueden ser temporales, provisionales o permanentes y afectan a personas desde su nacimiento o desde un momento determinado a raíz de enfermedades, siniestros y accidentes puntuales.

La sociedad parece tener miedo a la discapacitación, y es que, en un porcentaje alto, no quiere ni mirar, como los avestruces que meten la cabeza debajo de tierra, en una especie de protesta inconsciente contra semejante injusticia divina, pero que en realidad se muestra y actúa como una cobardía que, a modo de látigo, no llega a la altura de los afectados haciendo más cruel su batalla.

En "Vida independiente" lo que demandan y lo que necesitan es que se eliminen barreras, que se tengan en cuenta siempre sus problemáticas, que muchas veces dependen más de la atención que del dinero. ¿Qué haría usted si tuviera que sortear obstáculos imposibles en su quehacer cotidiano?

El movimiento organizado por los derechos de los incapacitados, ramificado actualmente en muchísimas organizaciones y dirigido mismamente por individuos con patologías del tipo, influye decisivamente en la estima y autopercepción, en sus maneras de organización y en las políticas sociales de sus países.

El término "vida independiente"-que es su principal reivindicación- fue tomado en 1959 de la legislación de California. Permitía a las personas que habían adquirido alguna discapacidad dejar los pabellones del hospital y moverse asistidamente de regreso a su comunidad con la ayuda de beneficios económicos para el pago de asistencia personal que les permitiera continuar con su desafío.

No hay nada más justo que actuar contra la injusticia de la tómbola del destino, ni nada más humano que intentar facilitar el muy difícil reto de estas personas con sus hilos de la vida. Ellos son los héroes de las Olimpiadas paralelas, se esfuerzan y baten records increíbles, ellos son los que encaran sus problemas, los que se pegan las pateadas y los que, si pueden, no van a pedir ventajas. Sus límites tampoco están escritos por nadie.

Una expedición de discapacitados intentó llegar al Polo Sur cruzando la Antártida. Casi un mes de marcha rodeados de nieve, arrastrando durante 250 kilómetros un trineo con 60 kilos de carga, con temperaturas de hasta 40 grados bajo cero y vientos de hasta 300 kilómetros por hora; como describió el líder de la expedición, Juan Señor, es toda una odisea; como vivió en sus carnes el inglés Ernest Shackleton, a principios del siglo XX. Pero en la dificultad -al alcance de pocos, con o sin deficiencias- está el objetivo: demostrar "la capacidad de los discapacitados".

¡Ánimo, pareja!

http://www.eldia.es/

 

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace

<< Página principal


 
[1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]