Atender la discapacidad tiene costos elevados
Tarifas por sesión de tratamiento médico llegan hasta los US$ 60. El Estado está creando centros de acogida gratuitos.
Antecedentes
El 10 de agosto de 1992 se publicó en el Registro Oficial N° 996 la “Ley sobre discapacidades N° 180”, la misma que, recogiendo las recomendaciones de la Comisión Interinstitucional de Análisis de la Situación de los Discapacitados en el Ecuador (Ciasde) y las de aquellos organismos internacionales, establece en su artículo 6 la equiparación de oportunidades que consta en la Constitución Política del Estado.
La discapacidad, cuando es grave, según el Ministerio de Salud Pública (MSP), requiere cuidados permanentes.
En el país, de acuerdo con el Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis), hay 640.000 ecuatorianos que pertenecen a ese colectivo, que dependen de sus familias para poder realizar actividades comunes y cotidianas.
Pero para ellos el alto costo de los tratamientos, aducen usuarios, se ha convertido en una barrera que les impide tener una mejor calidad de vida.
Juana López, profesional y ama de casa, dice que abandonó su trabajo, debido a que ella tuvo que hacerse cargo de su hijo, a quien le diagnosticaron parálisis cerebral. Hace 8 años dejó de laborar para dedicarse a él todo el día.
“Es duro, porque necesitamos tener dinero para sus medicinas. Pero no hay ningún centro en donde pueda dejarlo para que lo cuiden, y las personas que me ofrecen hacerlo cobran muy caro y no nos alcanza”.
Hilda Suárez, auxiliar de enfermería que atiende a pacientes discapacitados, cuenta que los honorarios que cobra una profesional por asistir a una persona a domicilio, limpiarla, arreglar su cama, medicarla y ejercitarla de alguna manera, varían entre los US$ 40 a 60 por día. “Estos precios pueden subir, dependiendo del horario en el que se requieran los servicios”, estima.
Esa tarifa, reafirma Ramiro Malataxi, fisioterapista de la Fundación Tierra Nueva, adscrita al Hospital del Padre Carollo, es la que se cobra en promedio por ese tipo de atención.
El fisioterapista dice que la terapia de una persona con discapacidad puede costar hasta US$ 60 por sesión, razón por la cual, opina, muchos familiares prefieren mantenerlos en sus casas sin ningún tipo de atención médica o terapéutica.
Malataxi informa que en la fundación el costo llega hasta los US$ 12. En promedio atienden diariamente a 200 personas con discapacidad.
Al respecto, el Ministerio de Salud Pública indica que la institución no tiene establecido costos y rubros que deben ser cobrados por profesionales particulares que cuiden de personas con discapacidad.
Diana Molina, coordinadora del Subproceso de Discapacidades del MSP, explica que “eso depende de la oferta y demanda de los servicios. Cada profesional puede cobrar lo que considere justo para su trabajo”.
Ella indica que una persona con discapacidad física y limitaciones en sus movimientos requiere de cuidado permanente para evitar las complicaciones producto de la posición corporal o de las infecciones.
Aunque aclara que el MSP cuenta con 923 equipos básicos de salud, a nivel nacional, que se encargan de visitar casa por casa a las personas con discapacidad, brindan atención médica, psicológica, física y capacitan a los familiares del paciente en el cuidado que deben brindarles.
“El cuidado de las personas con discapacidad debe estar en manos de profesionales o de familiares que hayan recibido la capacitación necesaria para hacerse cargo del paciente”.
Sin embargo, dice Molina, el año pasado contaban con 1.500 unidades médicas, pero que, debido a un recorte presupuestario, disminuyeron.
La funcionaria calcula que los precios por servicios profesionales privados para ese tipo de atención oscilan entre los US$ 30 y 200.
Álex Camacho, director del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo, al igual que los especialistas consultados, considera que los costos son elevados.
Él explica que eso se debe a las complicaciones del discapacitado, como las úlceras, falta de movilidad, peso, necesidad de terapia física y muscular. “Los productos para el cuidado de estas personas son costosos. Un tubo de crema para úlceras cuesta US$ 25”, agrega el galeno.
En el nosocomio que dirige, agrega Camacho, recientemente se inauguró un área especializada en el tratamiento de enfermedades o complicaciones causadas por la discapacidad. “Ellos deben recibir la atención necesaria para evitar complicaciones mayores y elevar su nivel de vida”, dice.
Camacho expresa que con este centro lo que se busca es que los hogares de las personas con discapacidad no tengan que acudir a profesionales privados para atender a sus familiares.
El problema que tienen muchas personas para acceder a este servicio, acota, es que deben trasladarse desde lugares distantes para poder recibir las terapias.
Debido a varios factores, como el desconocimiento, muchos ciudadanos no buscan esa atención pública.
Es el caso de la hija de Margarita Andrango, quien permanece atada en la cama durante todo el día. La niña, de 11 años, con parálisis y retardo mental, no tiene quién la cuide durante ciertos lapsos.
“Para que no se haga daño o no se caiga, la sujeto con unas correas a la cama. Se queda así desde las 07:00, hora en la que salimos todos, hasta las 14:00, hora en la que llegan mis hijas y la limpian un poco y le dan algo de comer”, cuenta la madre de familia.
Ella dice que le da pena tener así a su hija, pero necesita trabajar para su bienestar. Para cuidar a la menor de edad, una enfermera con un horario de 7 horas, le cobra US$ 60, y pasado ese tiempo, US$ 80.
Por el momento en el país no existen centros de cuidado diario para discapacitados, aunque la Vicepresidencia inició la construcción de casas de acogida para que los familiares puedan dejar a las personas con discapacidad que no puedan atender o las que se encuentren en abandono.
Estas casas acogerán a las personas de manera permanente.
El primer aporte para las construcciones será de US$ 280 mil, que servirán para la consolidación de una red de atención para todas las personas con discapacidad intelectual severa.
El primer local que está avanzando en su edificación es el Centro de Acogida de Cuenca, que se inaugurará este año.
Lenin Moreno, segundo mandatario, informa que la Vicepresidencia ha hecho una evaluación alrededor de 280 fundaciones a nivel nacional. De estas, 60 trabajarán en el marco de la primera etapa del proyecto de Casas de Acogida.
Para el Vicepresidente, la situación de las personas con discapacidad en el Ecuador debe ir mejorando poco a poco, especialmente en lo concerniente a la atención y cuidado diario, porque debido a las obligaciones de los familiares, no pueden mantenerlas adecuadamente y eso ocasiona que las discapacidades desemboquen en problemas más graves y dolorosos.
http://www.eltelegrafo.com.ec/
Antecedentes
El 10 de agosto de 1992 se publicó en el Registro Oficial N° 996 la “Ley sobre discapacidades N° 180”, la misma que, recogiendo las recomendaciones de la Comisión Interinstitucional de Análisis de la Situación de los Discapacitados en el Ecuador (Ciasde) y las de aquellos organismos internacionales, establece en su artículo 6 la equiparación de oportunidades que consta en la Constitución Política del Estado.
La discapacidad, cuando es grave, según el Ministerio de Salud Pública (MSP), requiere cuidados permanentes.
En el país, de acuerdo con el Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis), hay 640.000 ecuatorianos que pertenecen a ese colectivo, que dependen de sus familias para poder realizar actividades comunes y cotidianas.
Pero para ellos el alto costo de los tratamientos, aducen usuarios, se ha convertido en una barrera que les impide tener una mejor calidad de vida.
Juana López, profesional y ama de casa, dice que abandonó su trabajo, debido a que ella tuvo que hacerse cargo de su hijo, a quien le diagnosticaron parálisis cerebral. Hace 8 años dejó de laborar para dedicarse a él todo el día.
“Es duro, porque necesitamos tener dinero para sus medicinas. Pero no hay ningún centro en donde pueda dejarlo para que lo cuiden, y las personas que me ofrecen hacerlo cobran muy caro y no nos alcanza”.
Hilda Suárez, auxiliar de enfermería que atiende a pacientes discapacitados, cuenta que los honorarios que cobra una profesional por asistir a una persona a domicilio, limpiarla, arreglar su cama, medicarla y ejercitarla de alguna manera, varían entre los US$ 40 a 60 por día. “Estos precios pueden subir, dependiendo del horario en el que se requieran los servicios”, estima.
Esa tarifa, reafirma Ramiro Malataxi, fisioterapista de la Fundación Tierra Nueva, adscrita al Hospital del Padre Carollo, es la que se cobra en promedio por ese tipo de atención.
El fisioterapista dice que la terapia de una persona con discapacidad puede costar hasta US$ 60 por sesión, razón por la cual, opina, muchos familiares prefieren mantenerlos en sus casas sin ningún tipo de atención médica o terapéutica.
Malataxi informa que en la fundación el costo llega hasta los US$ 12. En promedio atienden diariamente a 200 personas con discapacidad.
Al respecto, el Ministerio de Salud Pública indica que la institución no tiene establecido costos y rubros que deben ser cobrados por profesionales particulares que cuiden de personas con discapacidad.
Diana Molina, coordinadora del Subproceso de Discapacidades del MSP, explica que “eso depende de la oferta y demanda de los servicios. Cada profesional puede cobrar lo que considere justo para su trabajo”.
Ella indica que una persona con discapacidad física y limitaciones en sus movimientos requiere de cuidado permanente para evitar las complicaciones producto de la posición corporal o de las infecciones.
Aunque aclara que el MSP cuenta con 923 equipos básicos de salud, a nivel nacional, que se encargan de visitar casa por casa a las personas con discapacidad, brindan atención médica, psicológica, física y capacitan a los familiares del paciente en el cuidado que deben brindarles.
“El cuidado de las personas con discapacidad debe estar en manos de profesionales o de familiares que hayan recibido la capacitación necesaria para hacerse cargo del paciente”.
Sin embargo, dice Molina, el año pasado contaban con 1.500 unidades médicas, pero que, debido a un recorte presupuestario, disminuyeron.
La funcionaria calcula que los precios por servicios profesionales privados para ese tipo de atención oscilan entre los US$ 30 y 200.
Álex Camacho, director del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo, al igual que los especialistas consultados, considera que los costos son elevados.
Él explica que eso se debe a las complicaciones del discapacitado, como las úlceras, falta de movilidad, peso, necesidad de terapia física y muscular. “Los productos para el cuidado de estas personas son costosos. Un tubo de crema para úlceras cuesta US$ 25”, agrega el galeno.
En el nosocomio que dirige, agrega Camacho, recientemente se inauguró un área especializada en el tratamiento de enfermedades o complicaciones causadas por la discapacidad. “Ellos deben recibir la atención necesaria para evitar complicaciones mayores y elevar su nivel de vida”, dice.
Camacho expresa que con este centro lo que se busca es que los hogares de las personas con discapacidad no tengan que acudir a profesionales privados para atender a sus familiares.
El problema que tienen muchas personas para acceder a este servicio, acota, es que deben trasladarse desde lugares distantes para poder recibir las terapias.
Debido a varios factores, como el desconocimiento, muchos ciudadanos no buscan esa atención pública.
Es el caso de la hija de Margarita Andrango, quien permanece atada en la cama durante todo el día. La niña, de 11 años, con parálisis y retardo mental, no tiene quién la cuide durante ciertos lapsos.
“Para que no se haga daño o no se caiga, la sujeto con unas correas a la cama. Se queda así desde las 07:00, hora en la que salimos todos, hasta las 14:00, hora en la que llegan mis hijas y la limpian un poco y le dan algo de comer”, cuenta la madre de familia.
Ella dice que le da pena tener así a su hija, pero necesita trabajar para su bienestar. Para cuidar a la menor de edad, una enfermera con un horario de 7 horas, le cobra US$ 60, y pasado ese tiempo, US$ 80.
Por el momento en el país no existen centros de cuidado diario para discapacitados, aunque la Vicepresidencia inició la construcción de casas de acogida para que los familiares puedan dejar a las personas con discapacidad que no puedan atender o las que se encuentren en abandono.
Estas casas acogerán a las personas de manera permanente.
El primer aporte para las construcciones será de US$ 280 mil, que servirán para la consolidación de una red de atención para todas las personas con discapacidad intelectual severa.
El primer local que está avanzando en su edificación es el Centro de Acogida de Cuenca, que se inaugurará este año.
Lenin Moreno, segundo mandatario, informa que la Vicepresidencia ha hecho una evaluación alrededor de 280 fundaciones a nivel nacional. De estas, 60 trabajarán en el marco de la primera etapa del proyecto de Casas de Acogida.
Para el Vicepresidente, la situación de las personas con discapacidad en el Ecuador debe ir mejorando poco a poco, especialmente en lo concerniente a la atención y cuidado diario, porque debido a las obligaciones de los familiares, no pueden mantenerlas adecuadamente y eso ocasiona que las discapacidades desemboquen en problemas más graves y dolorosos.
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