Se trata de una enfermedad de las llamadas auto-inmunes y es considerada como la causa más frecuente de discapacidad.

Guadalajara.- La Esclerosis múltiple se considera un problema de salud pública por tratarse de una enfermedad crónica cuyo tratamiento es costoso y cuya naturaleza degenerativa impacta económica y socialmente.

Se trata de una ‘cicatrización’ progresiva del tejido cerebral y la médula espinal que tiene más de 90 signos y síntomas en su fase inicial y se presenta en personas de entre 15 y 45 años, especialmente mujeres, en proporción de tres a uno en comparación con los varones.

Pérdidas momentáneas de la vista, desequilibrio postural esporádico, debilidad muscular súbita, parálisis de una o las cuatro extremidades, son algunos de los síntomas, que por su diversidad, obligan al paciente a acudir con varios especialistas, lo que repercute en la progresión de la enfermedad y, cuando finalmente llega con el neurólogo, el daño está muy avanzado.

Especialistas en Neurología del IMSS Jalisco, señalaron que una resonancia magnética cerebral es la herramienta más adecuada para llegar al diagnóstico preciso de la enfermedad y proceder al tratamiento de la misma.

Se trata de una enfermedad de las llamadas auto-inmunes y es considerada como la causa más frecuente de discapacidad en personas jóvenes.

Los especialistas indican que como se trata de una enfermedad autoinmune, es imposible hablar de prevención, sin embargo indicaron que con un diagnóstico y, en consecuencia, un abordaje más temprano, puede ofrecerse una mayor calidad de vida al paciente.

Milenio.com

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En ratas, el método minimizó el sangrado peligroso alrededor de la médula espinal

Por Jenifer Goodwin
Reportera de Healthday

MIÉRCOLES, 21 de abril (HealthDay News/DrTango) — Un estudio en ratas genera nuevas esperanzas para un tratamiento que podría librar a las personas que tienen médula espinal lesionada de la parálisis que con frecuencia sigue a dichos traumas.

Los investigadores hallaron que al dar inmediatamente a las ratas lesionadas un fármaco que actúa sobre un gen específico podían detener el sangrado peligroso que tiene lugar en el sitio del daño espinal.

Los investigadores aseguraron que esto es importante porque el sangrado con frecuencia es una causa principal de parálisis relacionada con la lesión de la médula espinal.

En una lesión de médula espinal, el hueso fracturado o dislocado puede destrozar o dañar los axones, las ramas largas de las células nerviosas que transmiten mensajes desde el cuerpo hasta el cerebro. Sin embargo, el sangrado después de la lesión en el lugar, llamado necrosis hemorrágica progresiva, puede empeorar las lesiones, explicó el Dr. J. Marc Simard, autor del estudio, profesor de neurocirugía, patología y fisiología de la Facultad de medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore.

Por mucho tiempo, los investigadores han estado buscando maneras de enfrentar esta lesión secundaria.

En el estudio, Simard y sus colegas tienen un medicamento conocido como oligodeoxinucleotido (ODN) antisentido en ratones con lesiones de la médula espinal durante 24 horas tras ocurrir la lesión. El ODN es una hebra específica del ADN que obstruye temporalmente la activación de los genes. En este caso, el medicamento suprime la proteína Sur1 activada por el gen Abcc8 luego de la lesión.

Los investigadores explicaron que, luego de lesiones rutinarias, el Sur1 generalmente es una parte beneficiosa del sistema inmunitario que previene la muerte celular debido al influjo de calcio. Sin embargo, en el caso de la lesión de médula espinal, este mecanismo de defensa se desequilibra. A medida que el Sur1 intenta prevenir el influjo del calcio a las células, permite la entrada de calcio, explicó Simard, y demasiado calcio puede hacer que las células se inflamen, revienten y mueran.

En ese sentido, “el mecanismo ‘protector’ es una espada de doble filo”, aseguró Simard. “Lo que es muy bueno en estas condiciones de lesión moderada, en lesiones muy graves, se convierte en un mecanismo inadaptativo y permite la entrada del sodio sin examinar, lo que causa literalmente la explosión de la célula”.

Sin embargo, la nueva terapia dirigida a genes podría ponerle fin a eso. Las ratas lesionadas que recibieron el medicamento tenían lesiones que tenían un tamaño de entre la cuarta y la tercera parte de las de animales que no recibieron el medicamento. Los animales también se recuperaron mucho mejor de las lesiones.

“Los resultados en las ratas son bastante dramáticos”, aseguró Simard. “A las ratas les fue mucho mejor. En algunos, fue difícil determinar si estaban lesionados”.

El estudio, que recibió financiación de Veterans’ Administration, los Institutos Nacionales de Salud de la Fundación Christopher & Dana Reeve, aparece publicado en la edición del 21 de abril de Science Translational Medicine.

Lo que es importante, los investigadores también hallaron Sur1 elevado y sodio en el tejido espinal humano de personas que murieron poco después de sufrir una lesión de la médula espinal. Esto sugiere intensamente que ocurre un proceso similar en las personas y que se podría tratar de la misma manera, señaló Simard.

El oligodeoxinucleotido antisentido actualmente se usa en el tratamiento de algunos tipos de cáncer y diabetes, aunque hay preocupaciones acerca de los efectos secundarios por su uso prolongado. Quedan retos en cuanto a lograr que el medicamento se dirija a los tejidos o células correctos, aseguró Simard.

Sin embargo, en la lesión de médula espinal, el tratamiento, que se administra por vía intravenosa, es de corto plazo y causa pocos riesgos de efectos secundarios, aseguró Simard. En las ratas lesionadas, el ODN entró al torrente sanguíneo y se dirigió a las células endoteliales de los capilares, de donde venía el sangrado que rodeaba la médula espinal.

Luego de apenas 24 horas, las ratas dejaron de estar en la línea IV y el sangrado se detuvo, según Simard.

Los investigadores están buscando la aprobación de la FDA para iniciar ensayos clínicos de fase 1 o 2 con oligodeoxinucleotido o medicamentos similares que funcionan en las mismas vías.

“Es altamente efectivo, los efectos secundarios son prácticamente mínimos y esto es algo que se podría administrar desde el principio, incluso en el campo o en la ambulancia camino del hospital si se comprueba que es seguro, cosa que creo que es”, señaló Simard.

El Dr. Robert Grossman, presidente de neurocirugía y director del Instituto Neurológico Metodista de Houston, aseguró que los hallazgos eran prometedores.

“Es mucho lo que se sabe acerca de estos medicamentos y en general son bastante seguros”, aseguró Grossman. “La gente ha estado buscando por mucho tiempo reducir la lesión secundaria. Hay muchas maneras de atacar el mismo proceso, pero ésta es una manera prometedora”.

Esos tratamientos algún día podrían ser usados para estancar el sangrado en la lesión cerebral, anotó Grossman.

Cara año, unas 11,000 personas en los EE. UU. sufrieron lesión de la médula espinal, según la información de fondo del estudio.

healthfinder.gov

Clip7.cl: Un mundo de entretencion e Informacion

Más de 200.000 personas padecen en España algún tipo de espondiloartropatía, de ellos el 25 por ciento tiene discapacidad laboral y un 10 por ciento incapacidad absoluta, según explicaron hoy expertos reunidos en el Primer Encuentro de especialistas ‘Stand Alone’.

Europa Press
- MADRID

Espondiloartropatías son enfermedades reumáticas crónicas que afectan fundamentalmente a individuos jóvenes, sobre todo hombres, y la edad de comienzo de está enfermedad en España es de los 30 a los 35 años. Estas características la convierten en una enfermedad con alto impacto social, emocional y económico.

“Se trata de una enfermedad llamativa porque comienza a una edad bastante precoz, cuando la persona está en pleno auge laboral y personal”, además, según explica el doctor Eduardo Collantes Estévez, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, “evoluciona de manera persistente y durante muchos años”.

Dentro de la espodiloartopatía la enfermedad más importante es la espondilitis anquilosante, aunque “en los últimos años hemos visto un mayor número de enfermedades que no son anquilosantes y que probablemente son más frecuentes porque pueden afectar a niños, mujeres y personas mayores”.

Es importante conocer la existencia de la enfermedad porque su evolución dependerá de su detección, ya que al tener una gran carga genética no se puede hacer nada para tratar de evitar su aparición. No obstante, según Collantes, sí existen señales que avisan de la aparición de la enfermedad, momento en el que, además de acudir al especialista, se puede iniciar una serie de actividades que pueden ayudar a sobrellevar mejor la enfermedad.

Al tratarse de una dolencia que afecta a la columna vertebral, dependiendo de la precocidad de su detección y del tipo de espondiloartropatia puede en mayor o menor manera reducir la movilidad del enfermo hasta que la persona se queda muy rígida, “anquilosado”.

“De detectarse de un modo tardío la enfermedad puede haber producido algún daño estructural en el hueso que, hoy por hoy, no es reversible. Por tanto, la solución es diagnosticar al paciente lo más rápidamente posible, a poder ser antes de los 45 años”, explicó.

En los casos de mejor pronóstico el paciente “puede realizar una vida normal” con un tratamiento antiinflamatorio, rehabilitación y ejercicio. Aunque, un 30 por ciento de los casos no responde bien a este tratamiento y deben utilizar terapias biológicas.

“El primer síntoma es la identificación de lo que se conoce como una lumbalgia pero un tipo concreto que es el lumbago inflamatorio; es decir cuando un individuo menor de 45 años, con una cierta predisposición genética, sufre una lumbalgia que se alivia con el movimiento, sobre todo nocturna y que responsa muy bien a los antiinflamatorios, debe acudir al especialista porque tienen muchas posibilidades de sufrirla”, explicó.

adn.es

Clip7 entretenciones

La discapacidad se acorta con una atención integrada, según una investigación

MIÉRCOLES, 17 de marzo (HealthDay News/DrTango) — Un estudio reciente sugiere que las personas que tienen dolor crónico en la espalda baja que las mantiene alejadas de sus puestos de trabajo pueden recuperarse cuatro meses antes en promedio si participan en un programa de rehabilitación de un tipo específico.

Investigadores de los Países Bajos y Canadá estudiaron a 134 pacientes de dolor crónico en la espalda baja que no habían podido ir a trabajar por cerca de seis meses, en promedio. Los pacientes, de 18 a 85 años, fueron asignados de manera aleatoria para recibir atención habitual o formar parte de un programa llamado “atención integrada”.

El programa de atención integrada incluía ajustes en el ambiente de trabajo y un programa de ejercicio que enseñaba a los pacientes a moverse de forma segura y a ser más activos.

Durante un año, los pacientes que formaron parte del programa de atención integrada volvieron a sus puestos de trabajo en un promedio de 88 días en comparación con 208 días de los que recibieron la atención habitual, de acuerdo con el informe que aparece en línea el 17 de marzo en BMJ.

Aunque no hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en cuanto a los niveles reportados de mejoras en el dolor, los autores del estudio apuntaron que el programa de atención integrada mejoró de forma significativa el estado funcional de los pacientes y redujo su discapacidad tanto en el hogar como en el lugar de trabajo.

http://healthfinder.gov/

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Written by post on February 15th, 2010 in Discapacidad.

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